Pausa

by Rafael on 29/03/2012

Sé que les ha pasado.

Tengo 23 años y los últimos cinco años me he pasado buscando el nombre de una canción. La escuché un día, en un auto, camino de la universidad y desde entonces quedó grabada como fuego en mi cerebro. Aquella debía ser una emisora de esas que pasan canciones ochenteras y donde no hay (creo que no hay) locutor anunciando la siguiente canción. Durante todo ese tiempo he intentado de todo excepto preguntar en la calle si alguien sabía el nombre de la dichosa canción. Demasiado para mí. Y aunque no lo parezca es una tortura.

Creo que uno de mis más celebres intentos ha sido el querer entender que decían la letras, vamos, nosotros hacemos eso con las canciones en la radio, aprendemos una parte, abrimos el google y le damos a buscar. Y ahi delante aparecen una procesión de resultados que en algún momento terminan abrumandote. Pero estaba en inglés, en un inglés tan común en las canciones que para ese tiempo era difícil de entender, y eso lo hacía aún más complicado.

Hace dos semanas, volví a escucharla en plena clase. Venía inconfundiblemente (unmistakebly) del móvil de alguien. Así como cuando descubres que resolviste el problema de tu vida, así tuve que sentirme. Y aunque me tarde esas dos semanas para al fin preguntar, no me arrepiento. London Beat era la palabra mágica.

Ya, ¿tanto para decir eso?, lo sé. Pero es como sacarse una espinita del lugar mas incómodo de tu cuerpo.

I’ve been thinking about you

P.D: Sin ideas para el blog, sin ideas.

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Fanboy

by Rafael on 9/01/2012

No puedo evitar partirme de la risa cada que entro al youtu y leo los comentarios que deja la gente en cada video. Vale, tengo mucho tiempo. Pero es inevitable pensar que esas personas se apropian de ideas como si ellas, las ideas, fueran el paraíso. Se me hace aún más dificil creer que alguien pueda decir, sin ninguna base, que cierto género, cantante, wathever you dislike, es una mierda.

En realidad es inefectivo, desde cualquier punto de vista, que la gente defienda sus ideas atacando otras. Cuando lo más fácil es demostrar que tu idea es cierta. Que más da si pepito odia a morir el pop, y es acérrimo al metal. Perfecto, eres uno de esos, enciérrate en tu habitación y ponte lo auriculares. El mundo desde ese instante será infinitamente mejor, y dejarás de gastarte el teclado intentando convencer a otro que también está en la misma situación que tú.

Y de ese modo evitaríamos caer en discusiones estériles. Pero ese no es un fénomeno que afecte sólo a esa asidua comunidad del youtu. Basta pasarse por algunos blog de tecnología para darse cuenta que la gente es fanática a morir de un producto. Que Apple, que Microsoft, que Google. Es irracional en cierto modo porque se es parte de algo que no te considera parte de él. A “X” empresa le da igual si eres fan o no, en la medida que hayas comprado algo suyo. Fin. Lo estúpido es pagar para ser fan de alguien. Eso si es patológico.

La personas deberíamos dejar vivir a los demás según sus creencias, gustos, etc, etc. Te evitarías darle cien veces al botón de actualizar para responder al otro fanboy. Que si dijo que tu artista favorito es cualquier cosa menos músico, pues bien, es su opinión y debes respetarla. Vamos, es muy de high school querer cambiarlo a golpes, y ni así seguro. Además, tienes que enfrentar la realidad. A tu artista favorito le vale madres tu existencia. Así hayas estado a diez centímetros de él en su último concierto, o te haya terminado agregando al twitter o te haya firmado la ropa interior. No existes para él. Asi de simple. Llamenme radical, resentido, lo que ustedes quieran pero es la cruda realidad. El no está pensando en este preciso momento en ustedes, ni siquiera sabe que existen y ¿se van a partir el cuello por él en una discusión?. Menos mal que en Internet los golpes son virtuales.

Disfruta la música de quién consideras tus artistas, grupos favoritos, recomiéndala si quieres, llena tu habitación con sus caras, pero no te vuelvas fanático. Ellos/él como tú, tiene sus propios problemas, sus propia vida y no le interesa el de los demás. Así somos.

P.D:

Tanto tiempo, y sigo siendo muy malo para las bienvenidas y las despedidas. Aunque esta vez, juro que, me lo he pensando de verdad.

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