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	<description>En la fría acera de un tercer piso donde nadie viene.</description>
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		<title>LongTime</title>
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		<pubDate>Fri, 07 May 2010 03:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El reloj despertador suena en algún lugar. Lo busco a tientas y al tenerlo cerca hago lo único que se me ocurre en ese momento. Con un sonido seco el silencio vuelve a apoderarse de la oscuridad y me vuelvo &#8230; <a href="http://www.drivael.com/2010/05/longtime/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El reloj despertador suena en algún lugar. Lo busco a tientas y al tenerlo cerca hago lo único que se me ocurre en ese momento. Con un sonido seco el silencio vuelve a apoderarse de la oscuridad y me vuelvo a dormir. Menuda hazaña.<br />
A las ocho y algo más estoy maldiciendo al aparatito, mientras camino en bragas por toda la casa buscando mi delineador. Voy a bañarme en un momento y deseo con todas mis fuerzas que haya agua; dejo en la estufa el café que seguro voy a necesitar en un momento para despertar. Y el delineador que no aparece.<br />
Dentro y bajo el agua, el contestador casi no se oye pero se quien es. Debí haber estado en la oficina antes de las siete. Seguro que esta vez te despiden, me digo. Dicho y hecho, por el fax, llega el comunicado del agente de personal de la empresa y dice que estoy fuera. Me maldigo y voy por el café, desnuda. Me apoyo sobre la baranda y enciendo el televisor que hace mucho tiempo no lo veo. Un par de dibujos animados y dos idiotas haciéndose un programa de cocina. Desde ahí, desde el balcón del último piso, una ciudad ya despierta, empieza moverse más lentamente.<br />
Un rato después el aire fresco me ha calmado las ganas de asesinar al gilipollas de personal. Ese tipo fresco que siempre me da lata, y se queda mirandome los pechos como si eso fuera lo único existente en el mundo con esa cara de niño de querer tocar sin romper nada. Eso me recuerda que he comprado un nuevo juguete y que había prometido también usarlo el sábado. De sólo pensarlo la piel se me ha puesto muy de gallina. Pienso que quizá lo del sábado no sea tan drástico y pueda saltarmelo.<br />
Me dirijo a la habitación y pronto suena el teléfono. Lo levanto y contesto. Del otro lado la voz de mi novio se alza y lanza la típica pregunta, para mí, de que como estoy. Le pienso decir que sin bragas pero le digo que bien, que me han despedido y no tiene importancia.</p>
<p>Lo siento cariño &#8211; dice.</p>
<p>Si, claro que lo sientes. Por que ahora, te vas a querer venir a vivir conmigo. Le cuelgo poniéndole un par de excusas muy malas. Y descubro que hay un tío mirando desde el frente del edificio sin ningún ápice de vergüenza, con lo que me ruborizo hasta los pezones. Alza la mano y se mete dentro de lo que seguro es su casa. Muy tarde, pienso, pero cierro las cortinas.<br />
Me visto y he olvidado el juguete. Reviso mi agenda personal y salvo los trabajos pendientes, que ya no haré, no hay nada más; vuelvo a leerlo y descubro que prometí ir a ver a un médico. Si por mi fuera me ahorraría la pasta que voy a gastarme. Media hora mas tarde llego a la susodicha consulta. La enfermera me hace pasar a una salita mediana donde sólo hay un niño chupando un dulce. Se me hace un nudo en el vientre, y pienso en el juguete.<br />
Así que después de un buen rato leyendo revistas de moda y suplementos vendiendo mujeres escuálidas, llega mi turno. Paso y mis ojos se abren un poco con la sorpresa. El médico de siempre no está detrás del escritorio, ni tampoco sus gafas y esos 50 años que lleva encima. En cambio aparece ante mí, la figura de una mujer esperando con una sonrisa, y una belleza de esas que no ves muy seguido. La doctora Jane dice, y yo asiento con la cabeza. Esa mujer es una escultura, y sin darme cuenta tengo un sueño húmedo encima de ella, un paisaje apocaliptico, y sobre el mueble nuevo que he mandado pedir a un compañero de escuela. Creo que voy demasiado rápido.<br />
Después de haberse sentado me pregunta si tengo algún problema en que ella me atienda. Le respondo que ninguno, que por mi está perfecta.<br />
La consulta ha sido muy rápida, Jane que así me ha pedido que la llame, dice que me haga unos análisis en un lugar fuera de la clínica. Si el tío médico me hubiera dicho eso mismo, seguro le preguntaba porque. Pero ahora, ya pasando los sueños húmedos y demases, yo únicamente estaba queriendo tirarme a esa belleza intelectual.</p>
<p>Así que mientras la música ahoga algunos sonidos, voy a darle uso a ese juguete. Pero luego de cinco minutos, estoy otra vez aburrida, pensando en la tía médico y su cuerpo electrizante. Cojo el bolso y saco la tarjeta que me ha terminado dando en la consulta, y siento la necesidad de llamarla al móvil. Tiemblo mientras marco cada uno de esos números. La voz del otro lado suelta un sensual “hola”, y cuelgo. Me fijo alrededor y todo sigue igual. Algo corre entre mis piernas, algo húmedo y demasiado caliente. Me baño, esta vez con agua fría, y eso me devuelve a la realidad. Esa realidad en la que no tengo un trabajo y tengo un novio.<br />
Lo siguiente que me pregunto al despertar, es si estoy haciendo lo correcto. Voy a dejarlo y quizá después de mí no vaya a conseguir nada más, sobre todo por que esos sesenta años, pueden llegar a ser obstáculo para cualquiera; no es lo mismo que tener veintiuno. Me termino de dar el baño de rigor, y voy a preparar café. Me ha dado curiosidad, y algo de morbo, pero he terminado cerrando las cortinas. Por un rendija pequeña, veo al “mirón” apoyado en su ventana. Ahora sé que sale todos los días a la misma hora.<br />
Finalmente bajo en el ascensor del edificio sin recordar nada de él. Me ha llamado y me ha dicho que quiere verme en la cafetería de siempre, que tiene algo importante que decirme. Para alguien que va a un lugar formal, voy de puta. Con liguero, minifalda y un escote azul que por poco no tapa nada.</p>
<p>La avenida 4sq a esa hora de la mañana es un desierto apocalíptico único. Ni siquiera el personal de limpieza se ha levantado a tirar toda esa basura de la noche anterior y como no, eso me parece muy curioso. El bolso de piel se mueve a un lado balanceándose sobre mi cadera una y otra vez. Caminando ahí se me antoja un par de magnum y zombies caminando hacia mí. Llevo cinco minutos de retraso, y seguro mi novio está que hace hace pajas mentales de si voy a aparecer o no.<br />
Al llegar el tío está esperando con la cabeza vuelta a un lado y viendo a ningún sitio. Me detengo en la puerta y como si eso fuese sorpresa no hay nadie más que él. Algo me dice que esto no está bien, pero mi curiosidad puede más; me siento a su lado, y ni siquiera reacciona. Se queda así unos cinco minutos ¿espera que le hable?, vamos tío, que no lo voy a hacer.<br />
Me canso, y le suelto un jovial: Hola, sé lo que estas pensando y lo entiendo ¿No vas a decir nada?. Si antes de soltarle eso, me hubiera percatado del problema, quizá ya hubiera salido corriendo a quien sabe donde. Y el problema es que está muerto. Inmóvil como una pieza más de esa cafetería solitaria, llena de papeles y cosas, como si la gente hubiera salido corriendo ante algo inesperado. Esa habitación circular se me hace grande sin todo ese orden perfecto que conocía; voy a salir de ahí, ahora, pero me ha venido a la cabeza, que hacía él sentado ahí.<br />
Una pieza de vidrio cae y se hace añicos en el suelo; me sobresalto y me cojo de la silla. Pienso en lo mas sensato en ese instante, en salir corriendo ya. Cruzo la puerta y fuera es el mismo desierto absoluto por el que había llegado; sigo el camino de regreso a casa y me empiezo a percatar de todo. No hay personas corriendo, ni autos, ni tiendas ni niños haciendo berrinches, ni mujeres sacadas de quicio, ni nada capaz de caminar y respirar. Hacia arriba o hacia donde mirase, todo era un vacío monstruoso y gris.<br />
Mis piernas descubiertas empiezan a sentir frío, soy todo miedo. Pienso que algo ha debido de pasar, que eso de apagar las luces y desconectar el teléfono tienen algo que ver. Del bolso aparece un cañón magnum reluciente y empiezo a caminar.</p>
<p>Ya sé que ha pasado con el tío, mi ex-novio; ha debido esperarme pensando en el amor que me tenía, y lo que sea que haya hecho que pase ese éxodo se lo ha encontrado ahí mismo, al muy estúpido que seguro daba su vida por mí.</p>
<p>El edificio está vacío, y algo me dice que no me he percatado de nada por lo apurada que estaba en meterle un tiro a mi ex-novio, el cadáver. Desde la entrada veo a Mirón apoyado en la ventana del edificio de enfrente en la misma pose de la mañana. Seguro que está muerto, me digo. El ascensor no funciona al parecer, así que toca las escaleras; tan desiertas y tan frías como todo ahí fuera. No sé si esto es de película o no, pero que me haya quedado sola aquí, con toda la gente quien sabe donde, suena perfecto para un guión apocalíptico con zombies y chicas lindas.</p>
<p>Conecto el teléfono y el contestador empieza leyendo un par de mensajes importantes, voy a tener trabajo y todo gracias al cadáver (¡Que suerte!), otro de Irene que me dice que se va al otro lado del charco a visitar a su novio, y otro de nada menos que la doctora Jane, diciéndome que ya tiene los resultados de la prueba, que me acerque hoy a eso de las tres. Parece sensato que ella tampoco esté en la ciudad por aquello que ha pasado, y lo dejo; me tiro en el sofá y prendo la TV, que está sin señal. Voy al cajón de la esquina y saco la ketamina que me ha regalado Irene. Antes de inyectarme, reviso si hay alguna aguja limpia en el baño. Mala suerte, ninguna; tomo el que me ha quedado de la semana pasada y me lo pongo en una vena. A dormir nena, me digo.<br />
A eso de las seis, me despierto y el buzón de voz va a lanzarme un nuevo mensaje. ¿De quien? digo, y se me cae el suéter rojo cuando Jane habla desde el otro lado de la línea. Aún está esperando. Termino de amarrar mis listones y salgo corriendo hacia el consultorio, me hago una idea que llegaré en unos veinte minutos, debido al tráfico y los semáforos de tres minutos cada uno. Y lo hago en diez.<br />
No hay rastro de la enfermera, así que entro sin perder el tiempo, y Jane como si fuera el día más normal del mundo está sonriendo.</p>
<p>-Te has dado&#8230;</p>
<p>No me ha dejado terminar, por que ya no es necesario. Por que todo eso que lleva encima es una tentación absoluta para que alguien no haga nada; sin preguntas aún, dice. Entonces ella sabe lo que ha pasado, por eso está tan tranquila. Toma un frasco de suero, de uno que tiene en un cajón y se lo bebe, me hace una señal de si quiero y le digo que no. Ahora sí, ven que te voy a mostrar los resultados, aunque me gustaría que tuvieras algo bien claro, no, no es grave, dice viendo la cara que pongo. Me pondría a contarte toda la historia, pero seguro te aburres pronto y esa no es la intención. Si tienes alguna pregunta hazla ahora, cuando termine no tendrás opción a nada y es en serio.<br />
Para ser un consultorio médico, ese lugar es muy cómodo. No hay la típica camilla, ni los libros, ni las fotos de anatomía que siempre se ven, mas bien todo parece una sala de estar acogedora con varios sofás y una ventana con vista al infinito. Me siento en uno de esos sofás bonitos y marrones, y Jane lo hace frente a mí; y me suelta un discurso soporífero de inicio, de virus, de moléculas, de sustancias, etc, aunque disfruta que me pierda mientras ella habla. Apocalipsis o no, yo aún quiero a esa tía conmigo, en mi historial femenino; hasta que llega al punto en que dice, que mucha gente va a morir, porque no hay resistencia, por que es un nuevo orden, un nuevo comienzo.</p>
<p>-Eres una vampiro</p>
<p>Y se queda esperando ver mi reacción. Le pregunto si está de broma, y me dice que no. Parece divertida.<br />
Despreocupate no tienes que verlo del lado malo. Tampoco eres una vampiro de película, sí, de esas que chupan sangre. Eres diferente, aunque vampiro tampoco es la palabra correcta, pero es más&#8230; más fácil de captar. Le pregunto de que va todo esto y me dice que ya me lo ha dicho al inicio. Pongo cara de una niña que quiere que le repitan su cuento favorito y ella se ríe.<br />
Todo empieza con el poder efímero, dice. Las personas son seres pasajeros, que ahora mismo quizá no vivan más de setenta años, por que más allá de eso, ya no se vive. Entonces surge el problema de la continuidad de poder. Que no es lo mismo el padre que el hijo, que aunque se forme a alguien para que sea el seguidor, nunca va a ser igual. Siempre habrá independencia, siempre habrá un pero para no acatar una orden. Y ahí es donde entra <em>LongTime</em>. Los gobiernos necesitan continuidad, es eso lo que los hace poderosos, un estado manejado siempre por una misma persona, va encaminada a un sólo sitio, no es necesario construirlo de nuevo, un superestado capaz de vivir miles de años que aunque no ostente el poder desde la formalidad, lo haga desde cualquier lugar que le plazca. Un estado que sabe todo, un estado que viva de la historia. Ese es el fin supremo, la perdurabilidad del poder en uno solo, una dictadura de miles de años.<br />
Entonces terminaría dominando la tierra, viendo pasar generaciones tras generaciones, como dios. Así que <em>LongTime</em> sirve para ese propósito. Todo esto no es más que una división especial de quien sabe que servicio secreto que debe hacer posible, de algún modo, que las personas no mueran. Una fantasía llevada a la realidad, pero no está probada, es más daba tantos fallos que lo han cerrado. Pero algunas quedamos con vida y sabemos que funciona. Sí, somos todas mujeres.<br />
Calculo que somos tres, hasta ahora, pero la compañía hizo muchas pruebas incluyendo a un presidente. Naturalmente murió, se llamaba Antuané Nolan. Podría contarte detalles de lo que hacía la compañía, pero resulta que no lo sé todo; cuando me llamaron el proyecto ya estaba muy avanzando, solo debía contribuir con arreglar un error funcional en el procedimiento, cosa que nunca hice, sino que me ofrecieron someterme a la prueba. Claro, ellos tenían la esperanza que muriera, pero no fue así, algo salió mal, para ellos.</p>
<p>Ahora sabemos que Antuané Nolan era el primer cliente, un potencial comprador muy obsesionado con la perdurabilidad de su vida y que había invertido la mitad de su fortuna en que esto funcionara. Vivió unos veinte años más de lo que vive una persona normal, hasta que murió hoy, en una cafetería.<br />
Odiarás los detalles técnicos, así que me los saltaré, no es necesario que lo sepas ahora mismo. Me parece que tendrás suficiente tiempo luego. Y aquí va la parte que te involucra, si te involucra, eres la gallina de los huevos de oro. LT tenía, aparte de Nolan a una mujer en su lista de clientes. Claro, que sin ningún nombre y sólo con muestras de DNA. En el mundo hay cinco billones de personas, podría ser cualquiera; la “oportunidad” de esta cliente también la había pagado Nolan, y de ahí que él se haya gastado la otra mitad de su fortuna. Lo que la hace especial, es que ella es el prototipo perfecto, la única prueba de que eso funciona al cien por cien. Chica, sin mas vueltas, esa tía eres tú. Los últimos rayos del sol, se cuelan por la ventana. Recuerdo el sonido de un río en la oscuridad, el ambiente macabro que sigue a la soledad, Jane cerca a mí y todo eso intentado ser asimilado en mi cuerpo. Esto es sólo el comienzo y te dije que algo había salido mal. Algo pasó que matará a todas las personas no inmunes, el gobierno ha tenido que soltar la lengua, cuando se han muerto todos los científicos involucrados. En dos horas van a destruir la ciudad y deberías estar corriendo. </p>
<p>Si alguien me hubiera contado esa historia con más emoción, podría haber creído cada palabra, es más, hasta podría haber supuesto que yo, con mis calenturas y sueños con Jane, tenía algo que ver con todo. Pero no, Jane lo decía con tanta falta de energía que yo estaba a punto de reírme. Pero ella también, sin perder el aplomo de haber parecido una pirada, seguía sonriendo.</p>
<p>-¿Te crees todo eso que te acabo de contar? &#8211; dijo, cruzando las piernas, y tocándose un poco el sujetador.</p>
<p>-¿Tu lo harías?</p>
<p>-Ni de coña. Pensaría que lo has hecho con el único motivo de querer follarme. </p>
<p>-Pienso lo mismo. ¿Es que era necesario?</p>
<p>-Venga ya, ponle algo de emoción, mira que no ha sido fácil sacar a media ciudad y hacer un muñeco de tu novio que este muerto sólo para cumplir una fantasía.</p>
<p>-Teníamos que hacerlo así, real, empecemos que estoy queriendo ponerte la lengua ahí abajo.</p>
<p>La desnudo y todo cuanto he soñado, empieza a ser realidad. Mis manos sobre sus pechos y las luces encendidas, la música del silencio y nuestros gemidos. Ella me tumba y hace lo mismo, no espero más, y hundo su cabeza sobre mi vientre, cuando va a tocar con su lengua por debajo, la quito y acerco mi cabeza a la de ella.</p>
<p>-¿De donde te has sacado esa historia de LongTime?.</p>
<p><span id="more-771"></span><br />
<a href="http://www.drivael.com/wp-content/uploads/2010/05/vera-farmiga-up-in-the-air.jpg"><img src="http://www.drivael.com/index.php?feedimage=wp-content/uploads/2010/05/vera-farmiga-up-in-the-air-300x234.jpg" alt="" title="Vera Farmiga" width="300" height="234" class="aligncenter size-medium wp-image-786" /></a></p>
<blockquote><p>Jane se me antoja idéntica a la guapa y genial Vera Farmiga</p></blockquote>
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